
La desregulación del Gobierno provoca desde el sábado un lock-out de prácticos, pilotos y baqueanos de Ushuaia a la Hidrovía Paraná-Paraguay. Hubo intimaciones personales de la Prefectura, mientras el sector avanza con acciones judiciales.
Un decreto del presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que desregula el servicio de practicaje paraliza desde el fin de semana el ingreso y egreso de buques en los puertos de todo el país. Desde la madrugada del sábado 1° de agosto, la mayoría de los prácticos, pilotos y baqueanos dejó de prestar servicio a título personal en rechazo a la norma.
No se trata de un paro en sentido estricto: los prácticos son profesionales independientes, sin relación de dependencia ni un gremio que pueda ordenar un retiro colectivo de tareas. En los hechos, la medida equivale a un freno a las nuevas contrataciones de practicaje, mientras los contratos ya programados con anterioridad se siguen honrando.
Los prácticos son profesionales especializados que orientan a los buques en zonas de navegación compleja, como ríos, canales y puertos, y aportan conocimiento local sobre corrientes, profundidades y riesgos para garantizar la seguridad de las maniobras. Su formación acumula entre 12 y 15 años y su intervención es clave en el amarre y desamarre de los barcos y en el tránsito por el río Paraná y el Río de la Plata, la puerta de salida de cerca del 80% de los embarques del país.
La medida es la respuesta más dura hasta ahora al Decreto 690/2026, firmado el viernes por Milei, Sturzenegger, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. La norma reemplaza el reglamento de practicaje y pilotaje vigente desde el Decreto 2694/91. Entre sus cambios centrales, elimina los cupos de inscripción para prácticos, habilita la contratación directa y libre entre armadores y profesionales independientes, fija tarifas máximas a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) y permite que capitanes —argentinos o extranjeros— con un mínimo de viajes acreditados en la zona obtengan un Certificado de Conocimiento de Zona y naveguen sin práctico obligatorio.
El Gobierno presentó la medida como parte de su agenda de desregulación. “La Argentina necesita que sus ríos sean una autopista para el desarrollo, no un kiosco regulatorio”, planteó Sturzenegger al oficializar el decreto, y sostuvo que el esquema anterior había montado “barreras de entrada para los prestadores, reduciendo la competencia y escalando los precios”. El ministro también apuntó contra la segmentación geográfica del servicio, que —según argumentó— obligaba a contratar distintos prácticos para un mismo recorrido y encarecía la operación.






