
La danza también es reflejo de nuestro tiempo. A pesar de lo difícil que resulte comprobarlo en ocasiones, por razones diferentes: las que tienen que ver con el soporte que recibe, insuficiente en programaciones regulares de teatros y que siguen manteniéndola en lo desconocido para la mayoría, y las que pasan por el hecho artístico en sí, que necesita de ese compromiso entre artista y sociedad. “Cuando el arte nos conecta con algo más grande que nosotros mismos”, como afirmaba al respecto John Berger, o “cuando la causa es más grande que yo”, como decía recientemente Dua Lipa, en referencia a su apoyo público a Palestina.






