
Luego de conocerse el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo, que marcó un 3,4%, las proyecciones de distintas consultoras privadas anticipan una desaceleración para el mes en curso, con una inflación que podría bajar hasta cerca del 2% mensual. Entre los factores que explican esta moderación se destacan una menor incidencia de educación y de alimentos y bebidas, mientras que el rubro transporte seguiría presionando al alza por el incremento de los combustibles.
Hacia adelante, los analistas coinciden en que la tendencia descendente continuaría -como indicó también el Fondo Monetario Internacional (FMI)-, aunque advierten que será difícil que haya un mes en el que el IPC empiece con 1% durante el primer semestre o con 0% en lo que queda del año.
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“La inflación de abril debería estar bastante cerca de 2%”, estimó Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos. Según su visión, las subas de precios de los últimos meses respondieron a factores puntuales: entre mayo y octubre de 2025 impactó el dólar; entre noviembre y marzo pasado, la carne; el turismo incidió en diciembre de 2025 y enero de 2026; los servicios públicos, en febrero y marzo; y la educación, en marzo.
No me parece que se haya disparado una tendencia al alza. Con una política monetaria muy contractiva como la que viene manteniendo el Gobierno, la inflación debería retomar un sendero descendente o, al menos, alejarse de estas tasas del 3% mensual”, agregó.
Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, remarcó que dos de los tres shocks que impulsaron la inflación en marzo no tendrían impacto en abril. Desde la primera o segunda semana de marzo, la carne se estabilizó e incluso el precio mayorista bajó, por lo que no habrá arrastre. Algo similar ocurre con educación, ya que los aumentos se concentraron en febrero y marzo. Esos dos factores desaparecen. El tema nafta, en cambio, seguirá presente”, explicó.
Según el economista, este escenario, sumado a una moderación en los precios regulados, contribuiría a una mayor estabilidad. “Quizás más adelante haya que ajustar tarifas de transporte por el impacto del combustible, pero la sensación es que dos de los tres shocks se diluyen y eso ayuda a desacelerar en abril”, afirmó. La proyección de Equilibra es una inflación mensual del 2,5%, con posibilidad de cerrar en 2,4% si la dinámica de precios se mantiene estable en las próximas semanas.
Alejandro Giacoia, economista de Econviews, coincidió en que los aumentos de marzo fueron en gran medida transitorios. En nuestro relevamiento vemos una desaceleración marcada en alimentos, especialmente en la carne, que tuvo una incidencia muy fuerte en los últimos meses. Como contrapartida, esperamos que continúe el impacto —directo e indirecto— de la suba de combustibles”, indicó. La estimación preliminar de la consultora es del 2,7%.
En la Fundación Libertad y Progreso también proyectan una inflación mensual de entre 2,7% y 2,8%. “Las primeras semanas de abril muestran una desaceleración en los precios de alimentos, lo que genera cierto optimismo. Además, el CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que los precios de los combustibles se mantendrán estables por hasta 45 días, lo que reduce la probabilidad de un salto en abril”, explicó el economista jefe Iván Cachanosky.

Por último, Claudio Caprarulo, director de Analytica, indicó que el relevamiento de la consultora durante la tercera semana de abril mostró una desaceleración leve pero sostenida en la inflación de alimentos y bebidas respecto del mismo período de marzo. En consecuencia, proyectan un IPC de 2,9%.
“Proyectamos que en los próximos meses se desarrolle un proceso de desinflación. Los indicadores de alta frecuencia correspondientes a abril sugieren que, efectivamente, así será. Este proceso se verá respaldado por políticas fiscales prudentes, sustentadas en un anclaje fiscal muy sólido —cuya credibilidad se está fortaleciendo— y también por mejoras en el marco de política monetaria, las cuales contribuirán a apuntalar el proceso de remonetización de la economía”, dijo el viernes en conferencia de prensa Luis Cubeddu, subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI y funcionario clave en las negociaciones con la Argentina.
Más allá de esto, Sigaut Gravina advirtió que este año no habría una inflación mensual que comience con cero, como pretende el presidente Javier Milei, y que también será difícil volver en el corto plazo a niveles como el 1,5% de mayo de 2025, debido a una mayor presión salarial en el segundo trimestre y a los posibles efectos indirectos del contexto internacional. Volver al 1,5% no va a ser fácil en el corto plazo: no es imposible, pero sí poco probable. Y el cero luce todavía más lejano porque la economía argentina tiene un componente inercial elevado. De hecho, durante el mandato de Milei, la inflación subyacente —que excluye carnes, estacionales, naftas, servicios públicos y educación— tuvo un piso de 1,9%, y además siempre existe el riesgo de un shock externo. Por eso es importante ser prudentes y, en el caso del Gobierno, evitar hablar de fechas”, apuntó.
Por su parte, Cachanosky se mostró más optimista y destacó que la apertura del estrecho de Ormuz el viernes generó una baja en el precio internacional del petróleo. Si la tregua se sostiene y el estrecho continúa operativo, el precio del crudo no debería volver a subir, lo que favorecería el proceso de desinflación. En ese contexto, no se descarta que la inflación comience con 1% en algún momento del segundo semestre”, concluyó.






