
El responsable de la institución repasa los grandes desafíos a los que se enfrenta el periodismo, entre ellos el descrédito de los medios y la falta de financiación, e incide en que la vocación será determinante
Hacer frente a las vicisitudes que atraviesa el periodismo en un clima de desinformación, fake news, populismo y descrédito de los medios no es empresa fácil. Sin embargo, la Fundación Gabo, creada hace más de tres décadas para fortalecer el periodismo en Iberoamérica y preservar el legado del colombiano Gabriel García Márquez, sigue siendo un faro de guía en medio de la tormenta. Hace apenas unos días, la entidad fue reconocida con el XIV Premio Internacional de Periodismo Cátedra Manu Leguineche. Es la primera vez que el galardón recae en esta institución de la que Jaime Abello (Barranquilla, 1958) es su director general y cofundador. “Los periodistas son personas movidas por la vocación, que entienden que prestan un servicio”, adelanta.
La Fundación Gabo se creó legalmente en 1994, a finales de junio. Su primera actividad llegó un año después, con un seminario sobre libertad de expresión y protección al trabajo periodístico en Colombia, al que le siguieron encuentros de comunicadores colombianos y venezolanos durante tensiones fronterizas entre los dos países. “Ha cambiado el mundo y ha cambiado el periodismo desde entonces, y claramente la tecnología ha sido decisiva en esos cambios”, enfatiza Abello.
Desde el punto de vista de este experto en comunicación, la irrupción de la inteligencia artificial (IA) ha generado una “reconfiguración económica, funcional y de relaciones sociales” frente al papel que tradicionalmente cumplían los medios como plataformas de comunicación y el periodismo como fuente de conocimiento de la vida cotidiana de la política y la sociedad. “Claramente, mucho de lo que alimentaba la economía de los medios y las audiencias se ha trasladado a las plataformas digitales. El periodismo está obligado, o lo ha estado, a ir revalorizando y redefiniendo su papel”, añade.





