
El gesto de la Selección al exhibir una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” reavivó un debate que excede al fútbol. La escena sirve para reflexionar sobre el papel de la escuela pública en la construcción de la identidad nacional y en la transmisión de la causa de soberanía a lo largo de generaciones.
Todo estaba programado para que sea un partido más. La ministra Monteoliva anunció, orgullosa, que había acordado con las autoridades de los EE.UU. y de la FIFA que estaba prohibido entrar al estadio con banderas alusivas a Malvinas.
Las opiniones previas de los jugadores y del técnico ante los medios, como las declaraciones públicas de Maradona en 1986, insistían en que no se hablaría de política, solo se trataba de un partido de fútbol. Pero todos los argentinos sabíamos que no era así. Que se jugaba algo más. Un sentimiento que se expresó en los “saltos” de las tribunas y en el corazón de todos los que lo mirábamos por televisión.
Cuando terminó el partido, seguramente Milei y las autoridades de EE.UU. y la FIFA se habrán mirado satisfechos. No hubo ninguna manifestación que arruinara el acuerdo previo. No se había “mezclado el agua con el aceite”. Pero entonces ocurrió lo imprevisto. Lo Celso y Cuti Romero, desafiando a colonialistas y cipayos y acompañados por el resto de los jugadores, desplegaron el “trapo” que les llegó desde la tribuna: LAS MALVINAS SON ARGENTINAS. Sucedió lo que su había querido evitar a toda costa: Millones de espectadores en todo el mundo se enteraron que Argentina reclamaba por una parte de su territorio que fue usurpada por una potencia colonial. Los que investigaron un poco más descubrieron que fue un hecho que ocurrió hace casi 2 siglos. Se habrán preguntado: ¿Cómo es posible que en un momento de celebración, los jugadores argentinos hagan presente una demanda de soberanía por un suceso colonialista que aconteció en 1833? ¿Por qué sintieron la necesidad, casi espontánea, de hacerla visible frente al mundo?
Solo fue posible porque todos fueron a la escuela. La escuela es el principal ámbito social que transmite lo que una generación considera que es imprescindible que niños y jóvenes mantengan como legado para el futuro. La escuela transmite conocimientos y valores. Entre los primeros están las razones jurídicas, geográficas e históricas por las cuales las Malvinas son argentinas. Junto con estos argumentos, también desarrolla el sentimiento de nacionalidad, de identidad, pertenencia y rebeldía frente a la injusticia que se expresa en cada reclamo, en cada canto, en cada recuerdo de los jóvenes que combatieron y dieron su vida con valor por la defensa de lo nuestro. Razón y pasión se unen en nuestra experiencia escolar, son imborrables, nos acompañan y acompañarán siempre.






