
Se va “un héroe” (un evasor). Ascensos en paralelo desde los paneles ultras, la candidatura de Espert, los contratos con Grandio y el negocio $LIBRA. El gobierno y sus voceros se preparan para dar vuelta la página, pero la mira puede virar hacia la criptoestafa, donde los protagonistas son los Hermanos. Un Manuel de manual.
La vida pública de Javier Milei y Manuel Adorni encuentra un trayecto paralelo que los hermana. Desde las pantallas ultras, $LIBRA y el manejo del presupuesto de un país, el economista y el contador formaron una sociedad que explica el porqué de una despedida tardía y lacerante.
Surgieron hace unos diez años como panelistas capaces de expresar un “sentido común” que diera voz a odios latentes en la sociedad. Milei ganó aire con un estilo gritón y procaz; Adorni, con la mordacidad como bandera. Cada uno a su modo atizó el fuego de un país en el que pisarle la cabeza al prójimo (por zurdo, empleado estatal, feminista, kirchnerista, subsidiado, familiar de desaparecidos) estuviera no sólo justificado, sino que fuera celebrado.
Los años de Mauricio Macri en Casa Rosada cruzaron sus caminos. Se encontraron en streamings y programas de radio de los que entonces eran grupúsculos a la derecha de Cambiemos. Fue la plataforma común de economistas, conservadores históricos y advenedizos que luego pegarían el salto: Carlos Maslatón, Diego Giacomini, Diego Spagnuolo, Victoria Villarruel, Lilia Lemoine y Luis Rosales, entre un par de docenas más. Carlos Rodríguez y Roberto Cachanovsky eran los patriarcas de una tesis que apuntaba al macrismo por “blando” y “socialdemócrata”. Esos espacios no eran los empleos principales de ninguno de ellos. Milei vivía del puesto de economista en Corporación América, la firma de Eduardo Eurnekián, y Adorni vendía autos Renault en las concesionarias Mapemfi de las avenidas La Plata y Belgrano, en los barrios de Almagro y Monserrat, CABA.
Las usinas libertarias promovieron la candidatura presidencial de José Luis Espert en 2018. Este economista —citado el martes próximo a indagatoria por lavado de dinero por sus andanzas con Federico “Fred” Machado— era la voz más altisonante y conocida con la que contaban.
Milei se entusiasmó con “el Profe” o “el Pelado”, pero pronto se bajó del barco, en el primero de sus divorcios en medio de acusaciones de delitos. Adorni se mantuvo firme y llegó a ser proclamado candidato a jefe de Gobierno por el Frente Despertar, cuando Federico “Fred” Machado contaba los primeros fajos de dólares para gastar en el proyecto “liberal” de Espert. “Adooorni”, “Adooorni”, cantó la concurrencia a un acto en el boliche New York City a fines de 2018. Finalmente, Manuel declinó por razones que en el entorno de Espert interpretaron como fruto de presiones de un emisario mediático de Macri.
La pandemia, ya con Alberto Fernández y Cristina en Casa Rosada, configuró un campo fértil para terraplanismos de todo tipo. Millones encerrados en sus casas con la pantalla omnipresente como ventana al mundo. Oportunidad de oro para los Milei y los Adorni. El argentino Marcelo Grandio y el empresario uruguayo Rolando Rozenblum —un exconvicto en Brasil— les pagaron por un talk show en un auditorio de Punta del Este, el 11 de febrero de 2022. Nacería una sociedad de fierro. En paralelo, se les acercó Mauricio Novelli, el aventurero que luego crearía $LIBRA. Les propuso brindar “masterclasses” para los clientes “gold” de NW Professional Traders. Milei, ya electo diputado, había dejado su puesto en la empresa de Eurnekián, y Adorni había cobrado la indemnización tras desvincularse de la concesionaria Mapemfi.
Los negocios con Grandio y el presunto criptoestafador Novelli ganaron vuelo durante 2023. Aquellas charlas y participaciones en paneles tasadas en unos US$2.000 en tiempos de pandemia multiplicaron su valor por diez, con el Soez metido de lleno en la carrera presidencial.





